PRAGA: A caminar Flaneur!!!


Abrazador el Flaneur!!!


Praga es una ubicación mágica en pleno centro de Europa. La capital de la República Checa ha sido sacudida por la historia en numerosas ocasiones, especialmente en el siglo XX, con dos guerras mundiales, la invasión nazi, el éxodo judío y los estragos del comunismo. A pesar de ello, Praga se muestra más espléndida y vigorosa que nunca, siendo considerada hoy en día como una de las ciudades más bellas del continente e incluso del mundo. Su aire romántico e idílico acompaña a su gran relación con el arte y la arquitectura, pero también a sus grandes espacios naturales y a su preciada gastronomía, de la cual destaca en todo el mundo su cultura de la cerveza.


A lado y lado del río Moldava se extiende la ciudad, cuyo centro histórico fue reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Staré Město, Nové Město Malá Strana y Hradčany son los barrios donde se concentra la mayor parte de los atractivos de esta ciudad. El último de ellos es el más antiguo y donde se encuentra el Castillo de Praga, del siglo IX. La Catedral de San Vito o el curioso callejón del Oro y la alquimia en la que vivió Franz Kafka también son algunos de los puntos más concurridos de esta zona, donde el antiguo Palacio Real y lugares tan fascinantes como la Torre Negra o el Museo del Juguete fascinan a los visitantes en un hermoso paseo por la ciudad checa.



La ciudad, un destino famoso que suele combinarse conViena y Budapest por su cercanía, puede visitarse en dos, tres o varios días, pero un recorrido de un día puede dar una perspectiva amplia de la ciudad y de su belleza e importancia. Aquellos que pasen más de 24 horas en esta increíble ciudad podrán admirar con más detenimiento lugares muy destacables, como el barrio judío, con uno de los cementerios hebraicos más antiguos de Europa, o el puente de Carlos IV, el puente más longevo y el que une Malá Strana con Staré Město desde 1357, con numerosos rincones en los que descubrir historias de la ciudad.


Un fin de semana podría ser suficiente para hacer una visita para descubrir el lado más cultural de la ciudad. Desde el Reloj Astronómico, su oscura historia y su estudiada coreografía hasta el Museo Nacional Checo o el Gran Hotel Evropa. El gran crecimiento económico de los siglos XVIII y XIX hizo que la ciudad se desarrollara rápidamente, se construyeran iglesias y palacios barrocos y su actividad cultural e intelectual creciera, con lo cual es fácil encontrar planes y lugares donde satisfacer el hambre de arte que rebosa por las paredes y los adoquines de esta mágica ciudad.

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